ANTE LA CRISIS, ¡ACTUS!

 

ANTE LA CRISIS, ¡ACTUS!

“No hay peor crisis, que la apatía del estudiante universitario. Esa crisis es silenciosa, pasiva, no avisa y por lo general es la raíz de todos los grandes saqueos a los centros educativos. Un estudiante debe ser sensible, para que ante la caída de su Universidad pueda ir más allá de la crisis
transformando sus quejas a propuestas y acciones.

(Extraído del texto: Ante la crisis, actus. Realizado por los estudiantes de la Autónoma)

Reflexión luego de la creación del  #movimientoACTUS DE ACCIÓN UAC

Si algo demuestra la crisis, es que nada tiene más poder que las acciones colectivas  orientadas – claramente – a mejorar las condiciones ofrecidas por los sistemas. Al ubicarnos en el sector de la educación, observamos que esa norma no parece distar de la realidad, debido a que son muchos los ejemplos que, incluso en la historia Colombiana,  demuestran que son los jóvenes que con sus acciones evidenciadas en luchas, han aportado a las grandes reformas y trasformaciones educativas del país.

Aunque América Latina es una región relativamente joven en estos debates sobre educación, es prudente anotar que también las acciones de los estudiantes universitarios, han aportado en el poco tiempo de discusión, a la evolución y mejoramiento de la educación superior. Durante el Siglo XX, al calor de las deficiencias en el sistema, las banderas de la reforma se hicieron sentir en Córdoba – Argentina, dando vida a un modelo universitario que ha venido mejorando hasta lo que hoy se conoce como Autonomía Universitaria (leer La crisis más allá de la UniAutónoma, publicado el 24 de marzo de 2018 en medialab-universitario.com)  

En Colombia, ese mismo malestar logró  invadir a los estudiantes, pero para que eso ocurriera, pasaron cerca de 46 años desde la creación de aquella primera Reforma de Educación Superior en Córdoba de 1918,  para que dentro del territorio nacional se vieran algunas muestras de organización estudiantil.

En 1964, la Colombia de esa época, fue testigo de la determinación de 26 alumnos, que informados por insatisfacciones con el manejo de la Universidad Industrial de Santander (UIS) caminaron – así como los caminantes UAC-,  desde Bucaramanga hasta la Plaza de Bolívar en Bogotá.

Luego de esa travesía de cerca de 500 kilómetros,  se acordó dar mayor representación a los comités estudiantiles en la toma de decisiones, mejoramiento de la calidad del profesor y una reforma de los estatutos generales de la universidad, entre otros aspectos claves para la educación. Esa fue la primera muestra nacional de unión estudiantil, aunque posterior a ella vinieron más levantamientos que lograron constituir a los estudiantes como un elemento clave en la democracia colombiana.

Desde los comuneros de la UIS hasta la creación de la MANE  (Mesa Amplia Nacional Estudiantil) en el 2011, los estudiantes colombianos han asumido con mucha valentía la lucha por la educación de calidad contra cada gobierno que se posesiona. Pero, si revisáramos a detalle, encontramos que si bien la lucha en su forma ha variado, de fondo, la problemática continúa y con el paso de los años, parece perpetuarse entre nosotros. Es como si cada gran victoria, nos llevara a otra gran batalla y así sucesivamente, condenándonos a vivir en luchas constantes con el sistema. Cosa que hoy tendría que abocarnos a cuestionar… entonces ¿Cuál es la crisis que nos impide cambiar definitivamente?

Los ejemplos citados son solo pequeñas muestras del poder que existe en las universidades. Pero de eso, el estudiante promedio, no parece enterarse. Es como si la apatía se ‘enseñorara’ de la masa que no ve el declive de su sociedad. Y parece ser no tan obvio, pero hay una relación guardada desde siempre, entre el hecho de corrupción y la apatía generalizada. Es decir, antes de cualquier decadencia, hay una masa adormecida que no reflexiona sobre lo que sucede a su alrededor.

Dicho eso, entendemos entonces que no hay peor crisis, que la apatía del estudiante universitario. Esa crisis es silenciosa, pasiva, no avisa y por lo general es la raíz de todos los grandes saqueos a los centros educativos.

En las protestas que llevaron a cabo los distintos movimientos al interior de la Uniautónoma, también este fenómeno tomó protagonismo a través de simples preguntas como “¿Dónde están los 11 mil estudiantes de la Autónoma del Caribe?”  Cuando en cada actividad, solo se evidenciaba que con el paso de los días,  iban siendo menos los que permanecían en pie de lucha. Sin embargo, análisis sobre el ausentismo pueden sobrar, pero una respuesta es: La apatía.

Y quizás, esa apatía hoy se disfraza de cualquier excusa, pues las justificaciones podrían sobrar, pero el ausentismo en las jornadas de protesta debido al saqueo tan descarado e innegable como el que se evidenció en la Universidad Autónoma del Caribe, no tiene otro nombre que APATÍA. Y  todo gira entorno a la visión que tiene el estudiante promedio de la Universidad, pues el paso por ella simplemente significa alguna otra razón diferente a la de construir una sociedad mejor.

Sin embargo, hoy más que crucificar la indiferencia del estudiante, buscamos darle solución a la crisis. Porque entendemos que la apatía no es inherente al ser estudiantil, sino que, por el contrario, es producto de una influencia cultural que se da a través de sistemas políticos y educativos deplorables, que hacen que el joven no vea el poder que tiene tanto en la educación como, por supuesto, en la Universidad.

En la Autónoma, el resultado de lo vivido, nos obliga a dar saltos más allá de lo logrado. Y para eso, en esta nueva etapa de reorganización de la universidad, todas las formas de lucha que vayan orientadas por el amor y la mejora del bien, son válidas. Entendiendo que toda acción colectiva, por pequeña que sea, generará grandes cambios.

Hoy por hoy, nuestra ‘alma mater’ vive su segunda crisis y lo más probable la peor de todas, es por eso que el estudiante debe ir más allá de exigir renuncias –que deben seguir haciéndose-  y empezar a emprender acciones que permitan la propagación de una cultura de amor y cuidado por la universidad. Y esas acciones, deben ir también enfocadas a vencer el odio y el sectarismo el cual en algún tiempo se apoderó del ambiente universitario.

En esta nueva etapa por recuperar la Universidad debe seguir denunciándose la corruptela, pero además debe apostarse por unir a todo el plantel en una sola visión, cuidar la casa. Es decir, cuidar la universidad. Y no solo de las malas administraciones sino de la apatía del estudiante que se evidencia en todo tipo de mal tratos a las zonas comunes.

La apatía del estudiante se tiene que derrotar a través de una fuerte campaña pedagógica enfocada a la creación de una cultura de amor y cuidado por la Universidad; por eso, se creó ‘Acción UAC’ y ‘#MovimientoACTUS‘ que buscan movilizar a la mayor cantidad de estudiantes, desde diferentes frentes para encaminarnos a una calidad educativa real, que sea construida desde los administrativos hasta los profesores y estudiantes.

Acciones pequeñas, acciones que nos conviertan en buenos ejemplos a seguir, demostrando que el amor por la universidad también se evidencia en nuestro comportamiento dentro de ella. Esa es la nueva apuesta a vencer esa crisis en la universidad. Es la carrera por salir de la crisis. Ante la crisis ‘#movimientoActus‘.

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