De la ‘incertidumbre’ a las nuevas solidaridades

“Tienes que pensar en cosas grandes mientras estés haciendo cosas pequeñas, de modo que todas las pequeñas cosas

vayan en la misma dirección”

Alvin Toffler (1928-2016).

Escritor y sociólogo estadounidense

Inicio con esta frase de Alvin Toffler ya que dentro del proceso educativo, el docente como actor fundamental está en la obligación de reflexionar acerca de su práctica de aula y reconocer todos esos pasos que da, esos pequeños objetivos que va logrando para alcanzar la gran meta de la educación: la formación integral del estudiante.

Ser maestro de este siglo XXI nos ha invitado a reinventarnos e ir incluyendo en nuestras prácticas de aula diferentes elementos que va proporcionando la vida moderna para apoyar los procesos de enseñanza y aprendizaje, tener en cuenta referentes de calidad, de actualización curricular y, no menos importante, incluir las Tecnologías de la Información y la Comunicación en la educación. El año 2020 nos trajo una situación nunca vista en nuestra generación: una pandemia producto de la enfermedad del COVID-19. Inmediatamente, la escuela y todas las organizaciones que concentran muchas personas cerraron y buscaron la manera de seguir operando desde el ‘teletrabajo’ o suspender el servicio prestado.

La Escuela Normal Superior La Hacienda en Barranquilla, Atlántico se sumó al aislamiento obligatorio y los estudiantes ‘salieron a vacaciones’, mientras que la escuela se preparaba con sus docentes para afrontar esta nueva situación. ¡Incertidumbre! es la palabra que en el momento describe lo ocurrido. En ese primer momento, en marzo, se prepararon unas guías de trabajo y se escogieron diversos medios para hacerlas llegar a casa de los estudiantes. Los docentes y directivos nos fuimos a vacaciones pero un grupo de maestros se quedó pensando en ¿qué haríamos al regresar el ‘famoso’ 20 de abril? tema que se volvió muy popular en el dialogo de la comunidad.

Plan de Trabajo. Fue un trabajo de equipo liderado por el área de Tecnología e Informática de la escuela pero al llegar la fecha esperada iniciamos clases a través de una plataforma de ‘Google’ llamada ‘Classroom’ y desde el correo institucional. Este ambiente virtual gratuito permitió la gestión académica de la clase, la publicación de variados recursos que apoyaban de manera fundamental el proceso y, además, de acuerdo con el horario de clases se dieron encuentros sincrónicos por ‘Meet’ para socializar el material de trabajo y fomentar el intercambio de saberes.

Como docente de Ciencias Naturales, pienso que esta estrategia ha sido fundamental ya que existe cantidad de recursos multimedia que apoyan el aprendizaje y la enseñanza; recursos que en las clases presenciales no estaban disponibles, por la poca accesibilidad a un computador con conexión. En lo presencial el profesor tiene que valerse del ‘video beam’ para proyectar estos recursos y, a veces, no es tan eficiente porque el estudiante solo observa y no manipula ningún dispositivo, no interviene. Además, los estudiantes han podido identificar cómo ellos aprenden con la virtualidad: están más participativos e inquietos, comentarios como “profe, con el video entendí mejor el proceso” o “…con el análisis de las imágenes se aprendió más” dan cuenta de que estos recursos han permitido favorecer más de un estilo propio de aprendizaje.

Otra de las experiencias destacadas en las clases a través de medios virtuales fue con los niños de ‘inclusión’ que tienen, por ejemplo, Trastorno del Espectro Autista (TEA). Paradójicamente han respondido mucho mejor en virtualidad. Una niña de 8° le dijo a su mamá que ella prefería seguir trabajando en virtualidad porque le gustaba más. Su mamá preocupada por su poco manejo de dispositivos había solicitado ayuda a través de las guías físicas porque no podía apoyar a su hija, sin saber que ya la niña había cumplido con todas las tareas. Esto obligó a la señora a actualizarse digitalmente para brindarle mejor acompañamiento a su hija. Sumado a esto, la niña ha logrado vencer su timidez, socializa más a través de las tecnologías, se ha desenvuelto mejor en la parte oral y está más motivada con los temas.

Para finalizar, otra de las bondades es que se ha favorecido el trabajo en equipo de los maestros para la creación de contenidos en diversas plataformas y el equipo de profesores se esfuerza porque reine la creatividad y se fortalezca el aprendizaje.  Dentro de las experiencias significativas que se pueden destacar en este proceso está el descubrimiento de muchos talentos ocultos que muchos del equipo de maestros normalistas tenemos: nos especializamos en tutoriales por celular, para que los compañeros que no tienen mucho manejo de las tecnologías pudieran tener una guía, por ejemplo, al usar Classroom. Unos compañeros nos pidieron tutoriales desde cómo crear los cursos hasta cómo evitar que el correo electrónico se llenara de notificaciones de Classroom, además de editar videos, hacer infografías y el uso de plataformas para la realización de exámenes por Biexam o Socrative.

Definitivamente la pandemia ha permitido sacar lo mejor de nosotros y ver esta dificultad como una oportunidad de aprendizaje tanto para los estudiantes como para los maestros y también los padres de familia que apoyan nuestro trabajo desde casa.

 

Joyce Ojito Pedroza ©

Licenciada en Ciencias Naturales,

Administradora de Empresas y

Magister en Educación

Escuela Normal Superior La Hacienda

Barranquilla, Atlántico

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