Un proceso constituyente en la UAC

La salida del rector, fue un primer paso para avanzar en la superación de la crisis, así como de varios miembros de la Sala General y el Comité Directivo que lo ha rodeado.  Hay consenso entre todos los actores que la UAC necesita medidas a corto plazo para recuperar la normalidad educativa, pero también se requieren garantías de no repetición para evitar que vuelva a suceder por tercera vez, el desgreño sufrido durante las dos ultimas administración. Las causas de la crisis se ubican en la estructura de gobierno de la universidad y en la composición de dicha estructura, por lo que las medidas de fondo pasan por una reestructuración real de la forma de gobierno de la UAC y de las personas que lo componen.

Ahora que empieza la fase de recambio del poder administrativo de la UAC, pareciera haberse desatado una lucha por el poder, tanto interna como externa a la actual estructura de gobierno. Interna, porque ya han aparecido denuncias públicas de los integrantes de la Sala y el Comité Directivo entre si mismos y contra funcionarios de la UAC. Externa, porque debajo de la movilización social que ha llevado a la caída del ex-rector Vargas, parecen existir apetitos personales y de los petit comités por ocupar las posiciones de poder administrativo en la UAC o para mantenerlas, utilizando como masa de maniobra, el desespero y preocupación de estudiantes, profesores y padres de familia.

Lo que debe preocuparnos no es quien sale, ya que si no es por la vía de renuncias, algunos de los integrantes del gobierno de la UAC que resulten responsables ante la justicia, tendrán que abandonar forzosamente sus cargos. Lo que debe mas bien ocuparnos, es definir, de forma democrática, en asamblea abierta e incluyente, con participación universal de todos los estamentos de la universidad, de todos los sindicatos, de todos los grupos estudiantiles, de todos los profesores, de todas las facultades, de todos los padres de familia, una propuesta lo mas consensuada posible sobre la estructura de gobierno que soñamos, y la forma de integración de la misma, que debe ser democrática en sentido literal y no figurado.

La invitación es a tomarnos el tiempo, despacio porque tenemos afán, para realizar un proceso constituyente, de democracia directa, para construir una propuesta de gobierno de la UAC y de elección de este, para negociar con la actual administración de la universidad, que legalmente ostenta el control de la UAC.  No se puede pretender en una semana, definir unilateralmente en unas pocas voces y liderazgos, la estructura de gobierno de la universidad, ni las personas llamadas a ocupar los cargos transitorios y definidos, sin consultar verdaderamente con la comunidad universitaria. La democracia, única salida a la crisis, requiere de proceso, formación, pedagogía, negociación y generosidad de todas y todos, con el fin de salvar la UAC y garantizar la no repetición. En el entranto, si la UAC y el MEN empiezan a normalizar los pagos de las acreencias laborales, podemos considerar la posibilidad de retomar las clases ya, porque sino, en mayo no habrán matrículas y por ende, no habrá a quien enseñar ni con qué financiarnos.

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