Hacia una Asamblea General del movimiento social por la salvación de la UAC: por una democracia radical

El Sindicato de la UAC, hay que reconocerlo, fue el primer actor en denunciar la situación de deterioro administrativo de la Universidad y en perder el miedo para abrir, con la ayuda de la W Radio, la ‘caja de Pandora’ de irregularidades que parece no tener fin. A ese Sindicato, al que pertenezco debido a su generosa acogida, le doy las gracias por haber tenido la valentía y claridad de advertirnos de forma temprana, lo que estaba ocurriendo. Posteriormente profesores y estudiantes de la Facultad de Ingeniería y de Ciencias Sociales y Humanas, entraron respectivamente en cese de actividades y en acciones de protesta y denuncia pública sobre la situación. Fue notable el performance del desangre, en el cual profesores de Ingeniería representaron con dignidad y creatividad lúdica, la crisis de la UAC. La historia ya es conocida de como el resto de Facultades se fueron sumando a la protesta, incluyendo la mayoría de las áreas administrativas. El conjunto de estos actores es lo que denomino como movimiento social por la salvación de la UAC.

En el momento actual, una vez lograda la salida del ex rector Vargas Lamadrid, e instalada en la Inspectora In Situ del MEN, se avecina un nuevo ciclo en el movimiento social por la salvación de la UAC, en el que debemos prepararnos para afrontar en el mediano y largo plazo, la necesaria transformación de la Universidad. A continuación, presento algunos desafíos que afrontan los diferentes sujetos políticos que integran el movimiento universitario por la salvación de la UAC.

1. Una de las primeras tareas a abordar, es la necesidad que el estudiantado fortalezca sus capacidades organizativas y deliberativas. Como profesor de Ciencia Politica, me sorprendió no encontrar si quiera, un germen de movimiento estudiantil, mas allá de algunos grupos temáticos o de interés en la UAC. Situación que refleja en la Universidad  una gran debilidad en la formación de competencias ciudadanas entre sus estudiantes, problemática que deberá ser abocada en el nuevo ciclo.  Afortunadamente, un inicio de movimiento estudiantil apareció entre estudiantes de diferentes carreras, a mediados del mes de febrero cuando la crisis de la UAC no dio para mas, en el que han participado, estimo alrededor de un millar (1000) de estudiantes. Surge la pregunta, que pasa con el resto de los alrededor de 9000 estudiantes que no han aparecido en la escena.  Las tareas de este movimiento, incluyen entre otras, ademas de las coyunturales de superar la crisis actual, metas como mejorar la calidad de la educación, de la investigación y de la extension, de incluir a los estudiantes como sujetos políticos activos en la toma de decisiones de la UAC y sus Facultades, y de fomentar la participación estudiantil en grupos temáticos y transversales que se formen a partir de ahora y se fortalezcan los que ya existen.

2. Otra de las tareas mas importantes, es aprovechar el crecimiento de la organización sindical que pasó de cerca de 40 afiliados a mas de 400, para mejorar la articulación orgánica de sus integrantes, en torno a procesos organizativos que permitan sostener a largo plazo, la movilización social por la salvación de la UAC. En Colombia en general, el indice de sindicalización es muy bajo, y la UAC hasta antes de la crisis no era la excepción. En este sentido, es necesario fortalecer la cultura del sindicalismo en la Universidad, para que se comprendan los derechos pero también los deberes de los integrantes.

3. En tercer lugar, el fortalecimiento del movimiento de profesores de la UAC como sujeto político tanto de docentes sindicalizados como no sindicalizados, es fundamental para el nuevo ciclo del movimiento mas amplio. Los problemas académicos alrededor de la docencia, la investigación y la extension son asuntos en torno a los cuales, los profesores como cuerpo, deben aportar, por supuesto, en compañía de estudiantes y trabajadores en general.

Ahora bien, cada uno de estos sujetos políticos que integran lo que denomino como movimiento social por la salvación de la UAC, tienen al interior de cada uno de estos, y en el conjunto del movimiento, el reto de fortalecer la organización y la articulación de cara a instalar capacidades sociales y políticas de largo plazo.

Son varios retos conectados entre si.

1. El reto de colectivizar y democratizar las decisiones y los liderazgos.  La Constitución de 1991 tuvo el acierto de avanzar de una democracia representativa a una participativa. El déficit democrático colombiano, se expresaba para entonces, y lo sigue haciendo, en una cultura de la “representación” en la que en varios movimientos sociales, partidos u organizaciones, preocupa mas definir quienes son los representantes, que quienes son los representados. Existe en este sentido, una tradición de ‘caudillismo’ en nuestra cultura politica, que va en contra de la democratización de las organizaciones sociales y políticas y que explica porqué, hasta ahora, las élites tradicionales con apoyo de las emergentes, siguen gobernando el país sin ser desafiadas de forma significativa. Así, en algunos movimientos sociales en Colombia, incluyendo algunos estudiantiles, con excepciones notables como la MANE y otros, aparecen tempranamente líderes que se quieren abrogar los créditos del conjunto de la población, que se aferran a sus posiciones de “representantes”, “presidentes”, o “directivos” o “pioneros” como si se tratara de verdaderos feudos de poder a conservar. El 11-M en España, y PazAlaCalle en sus primeras fases en el capítulo de Bogotá, así como YoSoy132 en México, enseñan que sí es posible y más que eso, necesario, radicalizar la democracia en torno a la figura de la Asamblea. En estos movimientos, no había líderes ni presidentes, sino voceros que además eran rotativos, no había estatutos formalizados, sino metodologías acordadas de interlocución y organización, todo se acordaba entre todos, incluyendo el orden del día y las reglas de intervención. No había nadie mas importante que nadie, todos eran iguales en derecho no importa si eran fundadores o recién llegados al movimiento.

Otra cosa son organizaciones sociales como los sindicatos, que por ley y estatutos, deben regirse por unas normas y una estructuras formalizadas como la junta directiva, la asamblea, entre otros, dado su carácter de organizaciones permanentes. En este caso, en el marco estatutario existente, es posible con la participación de todos, mejorar los aportes y compromisos de sus integrantes a las apuestas colectivas que surgen de las diferentes luchas.

2. Diferenciar el movimiento social, de los grupos que lo integran y que pueden surgir el mismo.  Otras de las tendencias que se encuentran en algunas movidas sociales, es el interés de los líderes de estas de buscar tempranamente “escriturar” los movimientos mediante la expedición de personerías jurídicas en las que lo que mas interesa es ver quien será de la junta directiva.  Como lo han demostrado autores como James Scott (1998), y Tarrow (2002) por ejemplo, los movimientos sociales y de resistencia, tienen por definición, una estructura abierta, flexible, dinámica y poco institucionalizada. No obstante, también son claras las lecciones de la historia de los movimientos sociales, en enseñar que estos son verdaderos calderos de líderes, de organizaciones privadas, y de estructuras organizativas mas estables.  En este sentido, debe entenderse que del movimiento social estudiantil pueden surgir varias organizaciones formales, pero que estas últimas no sobrepasan ni subordinan ni monopolizan la movilización social.

3. El reto de la coordinación interna y externa.  Otra de las lecciones que deja la nueva oleada de movilización social en el mundo desde finales de la década de 1990, es la necesidad de complementar los repertorios tradicionales de acción colectiva como los plantones, las marchas, las protestas, y las arengas, por ejercicios de movilización del pensamiento desde apuestas colectivas, de articulación de las iniciativas mediante las nuevas tecnologías, del uso de la ‘tecnopolítica’, como instrumento para facilitar los ejercicios. Movilizarse no es solo arengar, poner en escena, y marchar. Movilizarse implica debatir, analizar, organizar, democratizar, escribir y articular.  Usar herramientas como los ‘WordPress’ como este en el que escribo, que en buena hora apareció para ofrecernos el espacio de debatir, como el ‘Mumble’ que es como un ‘Skype’ gigante, como los ‘Hangout’ que permiten dejar documentos visuales permanentes, entre otras.

En síntesis, la movilización social que nos encontramos desarrollando puede avanzar hacia tener más participantes que seguidores, más voceros que representantes, más liderazgos colectivos que individuales, más horizontalidad que verticalidad, más deliberación, y más democracia, que unilateralidad, construyendo unidad en la diferencia, bajo el mismo fin: Salvar la UAC ahora, y con garantías de no repetición.

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