LA CRISIS MÁS ALLÁ DE LA UNIAUTÓNOMA

LA CRISIS MÁS ALLÁ DE LA UNIAUTÓNOMA

WILLIAM DAVID BORJA, MARÍA ANGÉLICA MOLINARES & MARÍA FERNANDA LÓPEZ – 6TO SEMESTRE DE COMUNICACIÓN SOCIAL Y PERIODISMO – DE LA UAC.

Uno de los mayores problemas del país es la crisis profunda de la educación superior, reflejo, sin duda, de una deplorable política gubernamental, visible en todas las acciones y silencios cómplices de la clase dirigente de turno, en los últimos 27 años.

Los cuadros clínicos tan delicados que arrojan todos los análisis que se le hacen a la Universidad Autónoma del Caribe, exponen nuevas tesis que pasan los límites de las discusiones generalizadas sobre sí la educación en Colombia de debe ser pública o privada – y con ello, todo lo que de allí se pueda desprender en materia académica o política – es muy claro que la educación, deber ser el primer derecho del pueblo en una democracia, es decir, la educación es prioritaria en cualquier sociedad que diga cuidar y cultivar el valor democrático, por lo tanto es un derecho fundamental y un servicio público. Lo que hasta la fecha ha sucedido en el Alma Mater, debe abrir los sentidos a nuevas categorías y conceptos en materia universitaria, elevando el análisis a que sí, lo sucedido simplemente representa una trampa hecha a la ley, o, más bien, es una consecuencia producto de la trampa que convirtieron en ley

Colombia a nivel general tiene una debacle educativa producto de la mala política en el sector, y es que no es para menos, muy poco se piensa sobre ¿hacia dónde se están orientando los centros educativos?, ¿cuáles son las normas internas que implementan? y sobre todo ¿están recibiendo los universitarios una educación de calidad?

Los casos puntuales de la Antonio Nariño, LA UNAD, Incca, La libre en Barranquilla, Universidad San Martín o La UAC, son muestra de una paupérrima gestión de las autoridades que por ley, deben realizar labores de vigilancia constante. Uno de los mayores problemas del país es la crisis profunda de la educación superior, reflejo, sin duda, de una deplorable política gubernamental, visible en todas las acciones y silencios cómplices de la clase dirigente de turno, en los últimos 27 años

En la constitución del 91 se estableció la educación como un derecho y se habló de la importancia, sobre manera, que tenía ejercer mecanismos de control y vigilancia para prestar un mejor servicio educativo. En el 2014 producto de la tímida gestión realizada por los gobiernos a la hora de ejercer control, nace la Ley 1740 que buscaba entre otros aspectos, intervenirlas por parte del MEN, cuando las posibles irregularidades por materia de corrupción o por cualquier otra cosa fueran muy evidentes – así, igual a esa tal crisis de la autónoma, la cual no se puede expresar de manera espontánea, por aquello del debido proceso – Sin lugar a dudas, esto aún genera debates de todo tipo, todos alrededor de la AUTÓNOMÍA UNIVERSITARIA.

Y es precisamente en ese punto – en el de la autonomía – donde consideramos que la crisis va más allá de la Uniautónoma y trasciende por todos los centros académicos sin importar si es de carácter público o privado, si es de la capital o de alguna región en la periferia del país.

Sin democracia interna en las corporaciones de educación superior, no puede existir autonomía universitaria. Y sin la autonomía en su sentido más puro, lo que puede existir es la posibilidad a que las puertas del lucro perverso se abran en la academia, y los pillos se camuflen en ese derecho, para darle otra excusa más al Gobierno de no hacer nada.

La corrupción campea la academia al son de la desinformación y mediocridad; y cuando los incautos son quienes tienen la obligación de vigilar y evitar el desangre de la educación, los desastres tarde o temprano terminan ocurriendo. En Colombia se combinan todas las formas de lucha en la corrupción, lastimosamente no es EN CONTRA, si no, las formas de lucha inmersas en la corrupción. Somos campeones mundiales en eso. Y hoy, pagamos la factura de un derecho, un derecho llamado autonomía universitaria que en su legislatura no quedó, al parecer, muy clara y que más bien es como copiada y pegada del bellísimo libro, la universidad de utopía.

Muchas Instituciones de Educación Superior (IES) se escudan en la autonomía universitaria para impedir controles internos. Un poco la lógica imperante en Colombia, en la cual es normal ver oponerse a reimundo y todo el mundo, a los mecanismos de control o al cumplimiento de la Ley

En cualquier país mínimamente serio, no pasa lo que se vive en Colombia, debido a que parece ser muy clara la tesis. Para garantizar que la autonomía universitaria no se fracture, – como ha venido sucediendo últimamente en cada rincón del país – es necesario que se visualice la democracia dentro del claustro. La autonomía universitaria no solamente es fracturada por el estado en la intromisión, como quieren hacerlo ver, la autonomía se pierde cuando las universidades pierden su temple y talante democrático, es decir, cuando se violan todos los marcos legales, cuando se hacen oficinas paralelas, cuando se cambian actas, cuando existe nepotismo, cuando los estatutos omiten la participación activa de cada estamento o cuando simplemente se persiguen a miembros internos por pensar o decir diferente – en otras palabras cuando se da rienda suelta a que el poder se concentre en un reducido grupo de personas… – pero para eso, el Estado debe garantizar que las normas que se dicten internamente a cada institución pueda cumplir con aspectos básicos de una democracia. Entender que la autonomía no es libertinaje, y el problema se acaba cuando el Gobierno deje de temerle a la Democracia Universitaria, ese es el problema de fondo.

Ahora, la democracia universitaria no es solo un aspecto electoral, el cual es importante, bien sabemos la lucha histórica del ser humano, deber tener el compromiso de separar y repartir los poderes. Y en la universidades a través de sus instancias estructurales ya sea consejo directivo, consejo académico o sala general, deben primar la adecuada distribución del Legislativo, Judicial y Ejecutivo.

El lucro en la educación superior, empieza, cuando se pierde la esencia de la autonomía universitaria, cuando al interior del claustro se secuestra la democracia, cuando se desborda todo el poner en pocas manos y quién vigila está ocupado contando los billetes de los sobornos. En Colombia, hoy por hoy se hizo de los derechos fundamentales, NEGOCIOS ESENCIALES.

Esta es una reflexión a modo de artículo para la clase de Opinión del Profesor Pabón. 12 de Marzo de 2018.

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2 comentarios en “LA CRISIS MÁS ALLÁ DE LA UNIAUTÓNOMA

  1. Antonio Donado Responder

    Felicito al grupo. Un artículo con pasión y buenos argumentos. Sí, la corrupción universitaria se cobija bajo la noble protección de la autonomía universitaria. Lo triate es que todo se corrompe, hasta la rebeldía estudiantil, otrora energía de los movimientos políticos y sociales. Hay todaví jóvenes como ustedes, que dan la pelea con ideas, tesis, ideales. No con poses populistas y autoritarias de los narcisos. Peste peligrosa. Ramsés es una dolorosa evidencia de los liderazgos –show business.- un buen ejemplo de liderazgo lo tienen entre ustedes, William Borja.

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