Lecciones que debemos aprender de la crisis institucional de la Universidad Autónoma del Caribe

Por: Jairo Ibarra lozano, Sociólogo, Especialista en Planeación Urbano Regional, Magister en educación, docente UAC

La crisis administrativa, financiera y de gestión que padecemos en la universidad, ha generado un enorme daño a la imagen de nuestra alma mater, viene desde la anterior administración y hoy se hace más profunda, quienes la causaron están impedidos moral y legalmente para continuar regentando los destinos de la misma.

Los malos manejos han herido de muerte la institucionalidad, las autoridades que tienen la competencia para rescatarla de las irregularidades hicieron ‘la vista gorda’, obedeciendo a la presión de los políticos de la parroquia, de manera pusilánime han intervenido tardíamente: pero debido al valor civil y a la lucha valerosa desarrollada por los miembros del sindicato, que las directivas quisieron reducir a su mínima expresión, sumado a la oportuna reacción de los nuevos afiliados logramos llegar al punto crucial en el que nos encontramos -diezmados por la necesidad y el hambre (las cuales no dan espera) y con el apoyo decidido de los estudiantes-.

La actual  situación requiere aplicar los  principios de nuestro proyecto educativo institucional que no debe verse  como expresiones retoricas y sin sentido, sino el norte con el cual orientar nuestros actos.

Las anteriores consideraciones, no se puede olvidar, forman parte de la memoria, sirven para reconstruir y reparar el grave daño causado, pero no se pueden dar de manera fragmentada, debe haber unidad de propósitos y de criterio para no replicar errores del pasado. Nada es perfecto pero si perfectible se deben dejar prevenciones, protagonismos, comportamientos facciosos mezquindades y egoísmos. Está en juego la vida de la institución, a ella nos debemos todos. Es el momento oportuno para reconfigurar el modelo de gestión y las prácticas administrativas que dieron al traste con las finanzas y recursos de la universidad.

El cómo hacerlo debe comprometer los esfuerzos de todos sus miembros sin exclusiones, acudiendo a la deliberación amplia y democrática,  haciendo un ejercicio de cultura ciudadana respetando la diversidad de argumentos pero construyendo consensos y unidad de propósitos, sólo de esta manera saldremos fortalecidos como institución y comunidad académica

Lo anterior implica revisar cómo estamos articulando las distintas propuestas e inquietudes, observaciones y recomendaciones de los diversos actores que conforman la institución. Las asambleas son el escenario para legitimar las decisiones que se tomen, para recuperar la gobernabilidad y los propósitos misionales que definen la razón de ser de nuestra alma mater

Recordemos al poeta español, Antonio Machado, “…caminante no hay camino, se hace camino al andar”

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