Reflexión sobre el Acuerdo por un docente

Por: Elmer Olivo

*Texto enviado antes de la reunión con el Sindicato en el Edificio de Posgrados.

Fecha: 9 de marzo de 2018

Es inadmisible la directriz del Sindicato a través de su vocera: “…no podemos obligar a los estudiantes a que den las clases, los estudiantes que deseen dar clases subirán a su clase, los profesores llegarán al aula los que así lo deseen y quieran corresponder con el servicio educativo, es decir, esto no es una camisa de fuerza ni una obligación …” ¿¿¿…???

Si bien la Asamblea Permanente, tal como se desarrollaba era insostenible por mucho tiempo, los días de ayer y hoy viernes, eran cruciales para tomar decisiones trascendentales, y para ello era importante tener en cuenta a las bases de la organización, por eso se solicitó citar a una Asamblea urgente, la cual con voluntad de la directiva se hubiera podido realizar; el objeto de ella era establecer los puntos mínimos de acuerdo para levantar o cambiar la forma de la Asamblea Permanente y dentro de esos puntos estaba: el pago de salarios adeudados y especialmente el de los catedráticos  que,  generalmente, son menos tenidos en cuenta; el pago inmediato de la seguridad social en salud, ya que en ella se encuentra involucrado el derecho fundamental a la vida, para la mayor parte de los trabajadores de la universidad y sus familias, y el pago a la mayor brevedad, a las entidades correspondientes, de los descuentos realizados a trabajadores por concepto de libranzas.

Hay descontento notorio con lo pactado en el día de ayer, pero no es momento para hacer leña al Sindicato, la agremiación es necesaria y debe fortalecerse, más cuando la lucha por recuperar la universidad apenas comienza, pero se cometieron errores que se deben reconocer y no repetir, a fin de lograr la mayor cohesión. Al Sindicato no le corresponde liderar la lucha por la recuperación de la universidad, pero debe ser un punto de apoyo de gran valía; si se vuelve a reducir a la mínima expresión por deserción causada por el descontento, este se debilitará, tal como por acciones de la corrupta administración en vías de extinción fue debilitado, con perjuicio para todos los trabajadores.

En este momento se hace necesario para los catedráticos determinar con la mayor precisión y compromiso el rumbo a seguir. Es inaceptable que se tomen decisiones sobre la base de que los catedráticos tienen otros ingresos; si bien eso pueda ser así en algunos casos, en otros no y sus ingresos por servicios a la universidad son el único ingreso de su familia, como también en otros casos, a pesar de haber otros ingresos, el de la universidad apenas permite constituir el mínimo vital del grupo familiar. No puede haber calidad de la educación con más del 50% de los profesores en esas condiciones, ni aun en el caso de que se contara con apropiados laboratorios y recursos didácticos.

Plausible en su mayor parte las declaraciones del representante de los estudiantes, posterior al Acuerdo (que él no firmó). Es deseable que en el menor tiempo posible el 100% de quienes integraban el Consejo Directivo y la Sala Plena estén fuera de esos órganos. Quienes tienen que responder por la crisis que se presentó no son los miembros que ahora lleguen, sino quienes haciendo parte de ellos, por acción u omisión, les cabe responsabilidad.

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