Reflexión sobre la crisis de la UAC

Por: Elmer Olivo, abogado laboralista, catedrático UAC.

Observo con preocupación que la fuerza con la que se inició el movimiento, por unas justas y nobles causas, se empieza a fracturar. DIVIDE Y REINARÁS ¿Qué nos está dividiendo? ¿Es la mano del adversario común? ¿Son nuestros propios egos? ¿Hay intereses que estén por encima de los propósitos fijados, con relación a los múltiples derechos que nos fueron pisoteados a toda la diversa comunidad? ¿A quién beneficia la división?

No es momento para que se abran esas fisuras, la nobleza y la justicia de los objetivos fijados deben estar por encima de cualquier interés u opinión que vulnere la unidad que necesitamos y debilite nuestro aún joven movimiento; la táctica de la sindicalización era una forma de fortalecimiento y protección ante los riesgos de la lucha emprendida, no fue para después desentendernos. Está bien que tengamos más de un frente, pero como los dedos de una mano, para el logro de los objetivos trazados, deben estar firmemente cerrados y representar, para la acción, un puño sólido que esté por encima de cualquier conflicto en la visión de la estrategia o táctica. Se debería dialogar sobre el asunto, con mente abierta y desprevenida, sin el ánimo de imponer criterios, para recuperar la unidad y no actuar como ruedas sueltas. Es comprensible que se presenten divergencias en la dirección de las grandes causas comunes, sobre todo cuando el tiempo apremia, pero ante quien tengamos que tratar y/o tranzar nuestros propósitos, debemos mostrar un frente único.

Creo que nadie está pensando en un cese indefinido de actividades, ya que eso sería como un ‘harakiri’, pero el cese (Asamblea Permanente) era necesario y será menor en cuanto mayor unidad tengamos. No olvidemos que estamos ante un adversario con mucha capacidad de destrucción, y que estamos ante una oportunidad ‘de oro’ que no debemos desperdiciar, no corramos el riesgo de habernos desgastado con pocos logros, sin alcanzar el propósito de mayor valor futuro que es la salvación y reconstrucción de la U con todo lo que ella significa.

No quiero pecar de ingenuo, pero prefiero pensar que estamos a tiempo de retomar vías de ejecución únicas, que nos permitan resplandecer como un ente único, con coherencia y fuerza. Reiniciar actividades requiere el logro de soluciones racionales mínimas inmediatas, y otras que estratégicamente se alcanzarían a mediano y largo plazo. 

Volver

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *