REINICIAR NO ES CLAUDICAR “No hay otra alternativa que intentarlo, e intentarlo y volver a intentar” Zygmunt Bauman

Los últimos acontecimientos de la crisis institucional nos obligan a repensar el momento que atraviesa el movimiento emprendido hace cuatro semanas  por el rescate de la Universidad Autónoma del Caribe.

Los nefastos efectos en nuestras vidas causados por el incumplimiento en el pago de los salarios y prestaciones sociales, tales como: la pérdida de nuestros bienes, rupturas familiares, traumas emocionales, desasosiego, sentimiento de incertidumbre, entre otros, ha generado sentimientos fatalistas, derrotistas y pesimistas, humanamente comprensibles.

Pero al observar este episodio más en un país, en el que se ha naturalizado este tipo de fenómenos porque hemos perdido la capacidad para asombrarnos, se nos anestesió la sensibilidad y lo que es peor aún: la capacidad para encontrar explicaciones y soluciones. Debemos reaccionar ante ello desde las Ciencias Sociales y Humanas como corresponde a una institución universitaria para contrarrestar con argumentos esa fatalidad y ese conformismo paralizante.

En este mar de confusiones sin criterio se ha convertido en un diálogo de sordos sobre lo sucedido,  dichos episodios deben servir para generar un diálogo de saberes y de intercambio de experiencias que nos permitan plantearnos propósitos comunes que le den sentido y razón a nuestras actuaciones en los difíciles momentos que estamos viviendo los miembros de esta agonizante comunidad.

Soy de los que piensan que las soluciones no nos van a venir de afuera, de manera providencial, lo evidencia la lenta y paquidérmica participación del MEN; sin embargo podemos echar mano de ese acompañamiento para neutralizar la manipulación de quienes aun permanecen en los  organismos de gobierno de la Institución; pero al mismo tiempo debemos emprender las acciones jurídicas sin más espera ante la Fiscalía, La Procuraduría, el Ministerio de Trabajo para dar celeridad a los procesos e internamente continuar consolidando el Movimiento por la Salvación de la Universidad.

Algunos no han comprendido que las soluciones tenemos que concebirlas con imaginación y creatividad, generarlas por nosotros mismos, sobre todo porque no somos cualquier tipo de comunidad, somos una comunidad que trasmite conocimientos humanísticos, científicos, artísticos y tecnológicos, no obstante diera la impresión de que nos quedamos cortos  por la manera fragmentada de ver la actual situación esperando que de otros venga la solución.

En los escarceos organizativos realizados disponemos de una organización sindical con la cual logramos un modesto Acuerdo (el 18 de marzo), del cual se rescatan dos puntos importantes: el pago de los meses de noviembre y diciembre -sin incluir a los catedráticos-, asunto que ha generado la legítima resistencia y apoyo solidario de los demás actores que formamos la comunidad universitaria. De lo anterior se deriva una lección ya corregida afortunamente, al dar representación en la mesa negociadora a los catedráticos. El otro logro importante es la posibilidad de reformular las nuevas reglas de juego (los estatutos) los cuales deberán definir la composición de los nuevos miembros  que tengan las más altas calidades éticas y académicas, legitimados en votación amplia y democrática por todos los estamentos de la universidad

Por otra parte se cuenta también con una Asociación de Docentes los cuales pueden constituirse en una instancia de interlocución académica fundamental para el futuro  de los propósitos misionales de la universidad.

En relación a la rectoría interina a cargo del doctor Víctor Armenta quien ha logrado reunirse hasta el momento con dos Facultades:  la Facultad de Ciencias Administrativas y Contables y la Facultad de Jurisprudencia en compañía de los funcionarios del MEN, y la Vicerrectoría Financiera en la que ha manifestado los obstáculos tenidos por la falta de información y las trabas que le presentan los miembros del Consejo Directivo y la Sala General, que impiden tener un diagnóstico completo de la situación financiera y administrativa, limitando el ejercicio de  sus funciones, evidenciándose, una vez más, la necesidad de remover a los remanentes de los viejos órganos de gobierno que siguen obstruyendo la labor de esclarecimiento de los hechos ocurridos, por lo que es necesario exigir a los funcionarios del MEN y de demás organismos del estado: Ministerio Publico, Fiscalía, Ministerio del trabajo, Defensoría del Pueblo e inclusive la OIT y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, para que nos acompañen en la restauración de la institucionalidad perdida y lo más importante para que respondan por los delitos e infracciones cometidas.

El tamaño del daño ocasionado debe concitar el esfuerzo de todos los actores, en ese sentido es necesario acotar que el rector interino manifestó que está dispuesto a trabajar con unos comités (Docencia, Estatutos, Jurídico y Financiero) organizados por Facultad. En Jurisprudencia, ya se constituyeron, y propongo que se constituyan en las demás facultades para que esta semana comencemos a trabajar conjuntamente  de manera propositiva y se le hagan seguimientos a las medidas de salvamento implementadas por el MEN, pero también la normalización de los procesos académicos.

Ahora bien estos Comités se pueden convertir en instancias de participación, deliberación que sirvan de insumo para la toma de decisiones legitimadas por todos los actores de la comunidad académica

El martes al iniciar las actividades después de una experiencia que nos ha causado sufrimiento, dolor, indignación, emprendemos nuevamente el reinicio con el convencimiento moral de que no es una claudicación, es un acto valeroso para continuar salvando nuestra ‘alma mater’ y con la fe y la esperanza traducida en acción, buena voluntad, y recta intención, con entereza de carácter y de criterio para encontrar a través del análisis sereno y el dialogo inteligente las soluciones que logren normalizar la institucionalidad perdida.

La Asamblea Permanente se debe continuar y combinar con las clases hasta que se despejen todas las incertidumbres.

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