Test de ponderación 1: Que la cura de la UAC no sea peor que la enfermedad

La crisis en el argot médico, es el momento en el que el paciente se salva y cura, o empeora y muere. En términos políticos, Gramsci nos recordaba que las crisis son esos momentos en que lo nuevo no acaba de llegar y lo viejo no acaba de irse, y es cuando aparecen los monstruos. “Muerta la perra muerta la chanda” también se dice en el interior del país, para significar que la forma segura para no enfermar, es estar muerto. Pero como dice Pambelé de estas amables y calurosas tierras, “es mejor estar vivo que estar muerto”. Otro refrán reza que “Ni pa dios ni pal diablo”, ejemplifica  ciertas posiciones tácticas que prefieren acabar un bien en conflicto, antes que acceder a compartirlo o disputarlo de forma negociada con el adversario a derrotar, o a cambiarlo con la intervención de un tercero con poder vinculante sobre la situación.

En este momento el dilema se resume entre: “dar clase o no darla”, donde surge la pregunta sobre ¿cual es la mejor estrategia para un cambio en el modelo de gobierno de la UAC y de las personas que resulten responsables politica, administrativa y jurídicamente ante la situación actual del alma mater?.  Parece existir consenso en que no se trata solo de recibir el mínimo vital, sino de garantizar la no repetición de las causas de la actual crisis.  Algunos invocan los derechos al trabajo para arguir que nadie esta obligado a dar clase si no se le pagan sus salarios y seguridad social. Verdad de perogrullo que hay que recordar siempre como la base de todo. Sin embargo, la situación actual no es solo cuestión de derechos, tanto al trabajo de los docentes y administrativos, sino también de los catedráticos, ni tampoco solo cuestión del derecho a la educación de los estudiantes. La cuestión de salvar la UAC y salvarnos nosotros como profesores, administrativos, estudiantes y padres de familia pasa también por un ejercicio político y de poder, en el sentido, en que si se garantiza que gracias a nuestro trabajo pagado por fuera de calendario, logramos salvar el semestre, la contraprestación no puede ser solamente la confianza legitima de que vamos a recibir nuestra paga y seguridad social, sino que se van a generar los cambios estructurales que la UAC tanto necesita.

En síntesis, el test de ponderación diria: Si queremos salvar la UAC y garantizar la no repetición, entonces los profesores podemos reactivar las clases con la condición de que se reestructure el modelo de gobierno de la UAC de forma democrática.  Trabajar sin la paga asegurada, con unas mínimas certidumbres sobre escenarios de pagos, nos permite fortalecernos políticamente como una autoridad colectiva etica y moral profesoral, frente a los órganos de administración de la universidad para demandar los cambios estructurales.

El profesor Ballesteros dijo que el daba clases gratis con la condición que se fueran los responsables de la crisis. La propuesta se puede complementar en el sentido que trabajamos sobre la expectativa de recibir nuestra paga asi sea a destiempo, con la condición que se cambien las causas de la crisis.

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